El enamoramiento no es garantía de que una pareja vaya a continuar, ni de que sea adecuada o compatible. Uno se deja llevar por esa corriente que arrastra, sin poder o sin querer abandonarla. Creemos haber descubierto a la persona de nuestra vida. La idealizamos y nos obsesionamos con ella, recordándola a todas horas. Y como falta la convivencia, o el encuentro frecuente, dejamos a un lado con facilidad, los aspectos negativos e interpretamos, todo, mas favorablemente.
La distancia favorece la idealización y el recordar sólo lo bueno: los momentos felices, la entrega apasionada, la intensidad del encuentro… sin valorar que son momentos especiales. Al tener el tiempo limitado uno lo aprovecha para dar lo mejor de si mismo a dosis concentradas. Y en las llamadas, correos, cartas o el chat se favorece el comunicar lo favorable, dejando a un lado temores, malestares, o situaciones que sean difíciles de contar.La ausencia de convivencia habitual puede ocultar las dificultades para vivir con otro que no aparecerán hasta que no se desarrolle esa convivencia.
La distancia favorece la idealización y el recordar sólo lo bueno: los momentos felices, la entrega apasionada, la intensidad del encuentro… sin valorar que son momentos especiales. Al tener el tiempo limitado uno lo aprovecha para dar lo mejor de si mismo a dosis concentradas. Y en las llamadas, correos, cartas o el chat se favorece el comunicar lo favorable, dejando a un lado temores, malestares, o situaciones que sean difíciles de contar.La ausencia de convivencia habitual puede ocultar las dificultades para vivir con otro que no aparecerán hasta que no se desarrolle esa convivencia.
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